• ivancardenes

Punta la Salina, costa de Arucas

Actualizado: 5 de nov de 2020

¡Bienvenido a la tercera entrada del blog!


Si todavía no has leído las dos primeras y no conoces de qué va el proyecto Gran Canaria Long Exposure, pincha aquí.


El rastreo con Google Earth en el litoral del norte nos lleva esta vez hasta la desembocadura del barranco de Cardones. Parecida a la zona del post anterior, pero quizás con mayor espectacularidad, una colada volcánica se dibuja a sí misma con caprichosas y sinuosas formas para entrar con descaro en el mar. A vista de pájaro y sin conocer el lugar in situ, la localización pinta por lo menos interesante. ¿Lo suficiente como para hacer alguna foto decente? Lo descubriremos enseguida. De lo que estoy seguro es que será otra buena oportunidad para aprender y seguir practicando.


Mapa del acceso a Punta la Salina. Camino por el Barranco de Cardones hasta llegar a la colada volcánica de la Costa de Arucas.
Mapa de acceso a Punta Salina.

Localización y grata sorpresa al llegar


Visto el mapa, la verdad, no tengo mucha idea de cómo llegar hasta Punta la Salina, por lo que, sin estar seguro de a dónde me lleva, entro desconfiado por el acceso que les he marcado en el mapa anterior. Al entrar con el coche por la carretera de tierra paso por debajo de una enorme barrera levantada. Al mirar hacia arriba no puedo evitar pensar en que puede darse la posibilidad de que a la vuelta la barrera esté bajada y no pueda salir. Aun así, sigo adelante. Recorro unos pocos metros y aparco en un descampado. Al bajarme del coche reconozco el barranco y las fincas de plataneras que había visto en casa desde el ordenador. Empiezo a caminar. El trayecto es cómodo y sencillo. Se trata de una carretera de cemento que da acceso a la finca y a otras construcciones de la zona. La carretera atraviesa el barranco de Cardones y en él, encuentro un sendero que en lo alto del barranco, me lleva hasta Punta la Salina.


A medida que voy avanzando en el camino, más me empiezo a emocionar. Tres ásperas lenguas de colada volcánica, potentes, entran en un mar relativamente tranquilo (ese día). Y a la izquierda, dirección oeste, otro espectáculo de la erosión; unas singulares peñas, que inmóviles, son acosadas por el golpeo sin descanso del mar. Véase el vídeo a continuación.


Todavía excitado por la espectacularidad del lugar avanzo por la zona para hacer el reconocimiento del terreno. Camino, no sin dificultades sobre las coladas volcánicas y me recreo con las formas y texturas del paisaje. A lo lejos, donde ni me atrevo a llegar, se ven pescadores disfrutando de la pesca.


Sigo caminando mientras hago algunas fotos con el móvil para hacerme una idea de posibles encuadres y explorar mejor la zona. Cuando me creo que ya no puede haber nada más fotogénico, descubro otro sitio que también me deja maravillado. ¿Sabré aprovecharme del potencial del lugar el día que venga con la cámara y con todo el material fotográfico? Ilusionado y satisfecho de haber venido, me doy la vuelta y hago el camino de regreso al coche fantaseando con posibles situaciones ideales de disparo durante todo el recorrido.



El día de la salida fotográfica


Por alguna razón, el día de la salida fotográfica suelo despertarme incluso antes de que suene el despertador.


Doy una vuelta, miro la hora. Son las 5:45 am del 4 de octubre de 2020 (domingo). Doy otra vuelta, decido levantarme. Son las seis de la mañana y la previsión metorológica apunta lluvias. Con los ojos muy abiertos para la hora que es, voy directamente a la ventana. Efectivamente; llueve.

Por el color de la carretera debió haber llovido bastante durante la noche. Bienvenidas lluvias después de tanta sequía, pero se presagia lo peor para nuestro plan fotográfico. Puntual como siempre, llega Joel. Y yo por más que busco, no encuentro las llaves por ningún lado (se me habían quedado en el coche de Awy). Me retraso 10 minutos. Por fin recojo a Joel que me esperaba sentado dentro de su coche aparcado delante del portal de mi casa. Él, optimista por naturaleza, cree que a pesar de la lluvia vamos a tener suerte, y en la costa, donde teníamos pensado ir, no llovería.


Conduzco de noche hasta llegar al lugar de aparcamiento con la carretera desierta de coches, pero visiblemente mojada por la lluvia. Mientras conducía, Joel me narraba entusiasmado los detalles de su última salida fotográfica en solitario.


Llegamos.


Increíble pero cierto. El cielo parece haberse abierto en el momento justo para nosotros y nuestro disfrute fotográfico... La suerte del fotógrafo aficionado, ja.


Con el frontal en la cabeza, bajamos el sendero sin muchas dificultades puesto que a medida que vamos descendiendo se va haciendo de día. ¡Qué rápido amanece! A veces me encantaría que el amanecer durara horas para poder pasarlas enteras haciendo fotos, pero no... ¡va a toda leche! Normalmente las cosas que más disfrutas avanzan más rápido de lo que te gustaría.


¡La mañana está preciosa! Hay ciertas nubes que se impregnan de colores a medida que se va haciendo de día. Sí, somos unos tíos con suerte.


Primeras fotos


Una vez llegado al sitio, decido ponerme justo delante de las rocas dejando la puesta de sol detrás de mí. Esta vez, el punto de interés no es el sol, lo tengo claro. El centro de interés es el mar, ese día enfadado, rompiendo con fuerza contra las múltiples formaciones volcánicas. ¡Un espectáculo! Además, las nubes alejadas del sol se estaban llenando de colores vivos y el cielo estaba limpio detrás de ellas, por lo que podía obtener una foto con un buen rango dinámico. Joel entusiasmado por el lugar, se marcha con su cámara en mano. Yo, desde mi posición, lo veo moverse con seguridad entre el abrupto y complicado paisaje.


Coloco y nivelo el trípode sin muchas dificultades a pesar del terreno embarrado. Las patas de este incluso se adentran un poco en la tierra.

Por fin empiezo a coger más soltura a la hora de nivelarlo, cosa que se me antoja importante si quiero hacer una fotografía panorámica. Monto la cámara con un zoom gran angular y el filtro polarizado puesto, que por cierto había comprado esa misma semana. Busco, pero no encuentro un encuadre que me deje satisfecho. Así que me muevo de un lado a otro. Puedo sentir el peso del barro en las playeras (plof, plof). La satisfacción por haber nivelado el trípode anteriormente con relativa soltura se va al traste en un instante. Ponerlo sobre las rocas no va a ser nada fácil. Con cierta impaciencia consigo nivelarlo y encuentro un encuadre que me gusta.


Por fin empiezo a disfrutar del momento sin la presión de las prisas y empiezan a aparecer las primeras fotos en la pantalla de la cámara que me gustan.


Fujifilm x-t3 - Objetivo Fujinon 10-24 a 10mm - f/8 - ISO 160 - 2 secs - Filtro Polarizado - Panorámica de 4 fotografías horizontales apiladas con Lightroom



Con más luz en el ambiente, me parece un buen momento para colocar sobre el filtro polarizado otro de densidad neutra de 10 pasos. Al colocarlo, la pantalla se ve completamente oscura, así que hago algunos disparos a ciegas hasta ir calibrando la exposición "correcta" de la escena. Después de varias pruebas las fotos empiezan a coger ese aspecto más artístico de la fotografía de larga exposición. Me encanta lo que veo. Hago unas cuantas fotos más y me muevo a otro lugar.


Fujifilm x-t3 - Objetivo Fujinon 10-24 a 10mm - f/8 - ISO 200 - 30 secs -

Filtro Polarizado + Filtro ND 10 pasos - Disparo único



Las fotos finales


Subo la loma, camino unos 50 metros y desciendo con cámara y trípode en la mano por una zona de grandes piedras para acceder con dificultad a un pequeño entrante de mar que se encuentra justo detrás de los imponentes roques que vemos en las fotos anteriores.


Un lugar espectacular, el definitivo.



La marea está baja y el agua de vez en cuando entra en la zona y cubre las rocas, incluso en ocasiones se adentra en un curioso bufadero que hay entre dos grandes rocas puntiagudas. Bufadero que usaremos más tarde como elemento principal en la composición de las fotos definitivas.


Si hay algo que me gusta de la técnica fotográfica de larga exposición es ese aspecto "mágico" que se puede crear dejando entrar luz en el sensor durante segundos o incluso minutos. Captar en un solo fotograma el movimiento de las nubes empujadas por el viento y el efecto sedoso del mar en contraste con las ásperas texturas de la roca volcánica que permanecen nítidas y estáticas en la foto. En este estilo de fotografía es en el que quiero profundizar y se ha convertido en el principal foco motivador de los madrugones de los últimos fines de semana.


Coloco y nivelo nuevamente el trípode. Al posicionarlo entre las rocas, la arcilla que había en las patas se disuelve como si fuera azúcar tiñendo el agua de los charcos, hasta entonces cristalina, de un color anaranjado. Aprovecho además, para limpiar un poco las playeras. El sitio es resbaladizo, por lo que no estoy cómodo en absoluto.


Pronto me olvido de la incomodidad del lugar y empiezo a disfrutar cuando veo las imágenes en la pantalla.


Fujifilm x-t3 - Objetivo Fujinon 10-24 a 10mm - f/8 - ISO 200 - 60 secs -

Filtro Polarizado + Filtro ND 10 pasos - Disparo único



Fotografía artística bufadero de Punta la Salina. Zona volcánica de la costa de Arucas
Larga exposición Bufadero Punta la Salina

Fujifilm x-t3 - Objetivo Fujinon 10-24 a 10mm - f/8 - ISO 200 - 60 secs -

Filtro Polarizado + Filtro ND 10 pasos - Disparo único



A los pocos minutos llega Joel. También entusiasmado como yo, me muestra algunas de sus capturas, yo le enseño alguna de las mías. Aprovecho su presencia para "usarlo" como modelo en una de las fotos. Añadir personas a una fotografía de paisaje se convierte en un útil recurso para otorgar escala a la escena y poner en perspectiva al espectador de las dimensiones del lugar.


Fujifilm x-t3 - Objetivo Fujinon 10-24 a 10mm - f/8 - ISO 200 - 30 secs -

Filtro Polarizado + Filtro ND 10 pasos - Disparo único


Seguimos haciendo algunas fotos más mientras me doy cuenta de que empieza a oscurecerse el día. Va a empezar a llover. (Nótese como ha cambiado el cielo de la primera a la última foto).



Fotografía artística bufadero de Punta la Salina. Zona volcánica de la costa de Arucas. Cielo dramático. Iván Cárdenes Fotógrafo Modelo.
Larga exposición Bufadero Punta la Salina

Fujifilm x-t3 - Objetivo Fujinon 10-24 a 10mm - f/8 - ISO 200 - 60 secs -

Filtro Polarizado + Filtro ND 10 pasos - Disparo único



Con prisas recogemos el material, nos ponemos los chubasqueros y hacemos el camino de regreso al coche mojándonos pero satisfechos de haber venido.


Este lugar, completamente desconocido para mí hasta hace una semana, me ha encantado.

Tiene un millón de posibilidades fotográficas, es salvaje, solitario (solo frecuentado por los pescadores), áspero, pero hermoso.


Una vez más, las nubes que parecían chafarnos el día, jugaron a nuestro favor y otorgaron al cielo un aspecto dramático e ideal para este estilo de fotografía y en perfecta sincronía con la dureza del paisaje. Sin duda, volveré para intentar sacarle todo el jugo posible a Punta la Salina. Quizás con menos nubes, con el mar calmado, pero siempre habrá una luz diferente con la que jugar.


Con las fotografías de hoy me voy acercando al estilo fotográfico que quiero alcanzar, así que estoy contento y más motivado si cabe, para seguir madrugando, descubriendo lugares nuevos y disfrutando de la fotografía.


Y hasta aquí la tercera entrada del blog.




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